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Sugerente Atocha

El principito

A los mayores les gustan las cifras. Cuando se les habla de un nuevo amigo, jamás preguntan sobre lo esencial del mismo. Nunca se les ocurre preguntar:”¿Qué tono tiene su voz? ¿Qué juegos prefiere? ¿Le gusta coleccionar mariposas?” Pero en cambio preguntan: “¿Qué edad tiene? ¿Cuántos hermanos? ¿Cuánto pesa? ¿Cuánto gana su padre?” Solamente con estos detalles creen conocerle. Si les decimos a las personas mayores: “He visto una casa preciosa de ladrillo rosa, con geranios en las ventanas y palomas en el tejado”, jamás llegarán a imaginarse cómo es esa casa. Es preciso decirles: “He visto una casa que vale cien mil francos”. Entonces exclaman entusiasmados: “¡Oh, qué preciosa es!”

Antoine de Saint-Exupery en “El principito”

Me paso la vida hablando de números. De las estructuras que calculo, de los cálculos que hago, de kilos de acero, de flechas, de resistencias, y demás características cuantificables. Hoy voy a cambiar completamente de tercio, para hablar de uno de los trabajos en los que colaboré, de uno de mis hijos favoritos, pero sin números. Sólo es un pretexto. Va entrada ecléctica, sobre características inmensurables de los lugares, que no hay por donde cogerla: Lee el resto de esta entrada

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La ciudad no es una máquina. (Ni una CPU)

Esta placa base bien podría ser la maqueta de un PAU

Tenía pensado escribir un artículo sobre el urbanismo actual.

Lo escribiría para blasfemar contra todos los dioses del olimpo del urbanismo moderno. Para criticarles por pensar en la ciudad como una máquina, en la que optimizar cuatro variables absurdas, que cualquier aprendiz de programación lineal podría resolver en un ratito.

Y sin embargo no lo voy a escribir, porque alguien ya lo ha escrito.

En vicisitud y sordidez encontré el otro día el artículo que cuenta lo que yo quería contar:

Satán es mi señor (parte I): ¡Tu vida va a ser un infierno!

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Sin respuesta

Ante la ley está plantado el guardián. Un hombre viene de lejos. Quisiera llegar hasta la ley, pero el guardián no le permite entrar. ¿puede esperar a que se le admita mas adelante?. Es posible dice el guardián. El hombre trata de ver algo por el portón abierto.

-¿No le han enseñado que la ley es accesible para todos?

Por suerte para mí, no estoy en una situación como la de los protagonistas de “El proceso” o “El castillo” de Franz Kafka. No necesito perder mi tiempo delante de una puerta cerrada. Por lo que el drama de Kafka puede ser un entretenimiento frívolo. Lee el resto de esta entrada

Por qué escribir en un blog

Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser.

Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir.

Roy

Haberlo pensado antes. Y haberlo dejado todo publicado en un blog…

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