No entiendo el éxito de Whatsapp

No entiendo por qué se usa tanto Whatsapp.

Llegaron los primeros, consiguieron crear una comunidad de usuarios que hacen proselitismo y, al fin y al cabo, te tienes que unir a donde vayas a encontrar a más gente de tus círculos. Es una pena que no se haya organizado de otra manera creando un protocolo estándar (como con los correos electrónicos) que nos permita comunicarnos todos con todos independientemente de qué proveedor de servicios o que aplicación quieras usar. Jabber es minoritario. Así son las cosas…

Por eso se instala tanto en los móviles y se utiliza más que otras alternativas aunque tenga una serie de desventajas muy obvias.

Etiendo que lo utilice toda esa gente que no trabaja delante de un ordenador tantas horas al día, y que lo use para mensajes tipo “llego tarde“, “¿Vamos al cine?” o “compra cervezas“.

Pero no consigo entender que se utilice entre profesionales, que trabajan con ordenadores, y que necesitan manejar la información que envían y reciben. Me centraré sólo en este supuesto:

Sólo para el móvil

De todas las apps que se pueden emplear para enviar mensajes de forma instantánea es la única, que yo sepa, para la que se necesita un móvil, y no vale una tablet o un ordenador.  De forma que puede ocurrir que, estando delante de un ordenador con un lujoso teclado Qwerty de teclas con un tamaño adecuado y una generosa pantalla, tengas que responder a un mensaje  de Whatsapp con tus enormes pezuñas en un teclado minúsculo con un autocorrector que se cree que sabe lo que quieres decir, y que escribe tonterías en tu nombre…

Edito porque ragnor me recuerda que hay versión web a la que puedes acceder si tienes el móvil delante. Si no, no podrás acceder, así que el teclado grande y la pantalla grande del pc puede ser un complemento pero no un sistituto. Tragedia si se te cae el móvil a la sartén con el aceite hirviendo que no ocurre con otras alternativas: ¿no tienes móvil? accede con otra máquina.

Si sólo llevas encima el móvil es normal que tengas que utilizarlo. Pero teniendo un ordenador delante no tiene ninguna gracia.

Si el ordenador tiene una conexión decente a internet y el móvil tiene una cobertura regular, el disparate crece.

Sin repaldo en la nube

De las muchas alternativas que hay para enviar o recibir archivos, unas cuantas tienen respaldo en la nube. De forma que si quieres, lo miras con el móvil, si lo prefieres, con el ordenador. Si lo descargas en un aparato, luego lo puedes ver en otro. Y si rompes todos tus aparatos, siempre nos quedará la nube.

Con Whatsapp, no. Lo que te quieran adjuntar lo tienes que guardar tú. Si pierdes el móvil, o tienes que liberar espacio, pierdes lo que te han enviado. Si, además, el archivo lo vas a utilizar para trabajar en tu ordenador, tendrás que pasarlo de una máquina a otra…

Comportamientos absurdos

Es tan absurdo que puede parecer una anécdota inventada con malicia, pero es que ya me ha pasado varias veces:

Alguien está modificando los planos de su proyecto en su programa de CAD. Como quiere informarme de los cambios, en vez de enviar por correo el archivo de CAD, saca el móvil, hace una fotografía de la pantalla de su ordenador, y me la adjunta por Whatsapp

La pantalla de mi móvil será siempre más pequeña que la de mi pc. La foto tendrá siempre peor calidad que un plano de CAD. Por muy buena que fuera, yo no trabajo sobre fotos, si no sobre planos.

La única ventaja que se me ocurre es que lo pueda mirar aunque no esté delante del ordenador. Pero tampoco. Si hay apps para ver archivos dwg con todo el zoom que puedas necesitar, incluso permiten medir.

Si no estoy delante del ordenador podría verlo mejor en dwg. Y si sí estoy delante del ordenador, no quiero para nada una foto de la pantalla del otro, prefiero el DWG.

Protocolo y asincronía

En la misma linea, a veces me avisa el móvil de que tengo un email. Y, segundos depués, mientras estaba leyendo el email, me avisa de que llega un whatsapp que dice “te acabo de mandar un email“. El mismo móvil que avisa de que llegan los whatsapps es el que avisa de que llegan los emails. ¿Soy el único que tiene el móvil conectado con el servidor de correo? ¿Entonces?

La desubicación y conectividad que disfrutamos ahora hace que podamos trabajar donde y cuando queramos. Y llevo años haciéndolo así.

Trabajar donde queramos es no tener, necesariamente, una sede social en una zona muy cara del mundo por donde pasan muchos potenciales clientes. Abaratamos costes y precios.

Y trabajar cuando queramos (o podamos) es que el cliente manda la información cuando puede o cuando quiere y tú le respondes cuando quieres o cuando puedes. Todo son comodidades para adaptar el trabajo a tu vida y tu vida al trabajo.

Todos los mensajes que pueden ser asíncronos (que no necesitan ser recibidos y contestados en el mismo momento) deberían serlo. El email, evolución del correo postal, lo es.

Pero cuando se envía el whatsapp pidiendo atención inmediata, se pierde esa magia…

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Acerca de Pablo Nieto Cabezas

Arquitecto

Publicado el 19 junio, 2015 en Internet, Mondo bizarro, Tecnología y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. 2 comentarios.

    • Tienes razón, gracias.
      Corrijo la entrada.
      Es una cosa que descubrí cuando un colega, que no podía acceder a su móvil, buscó una forma de mandar un mensaje urgente a un contacto que tenía en su red de Whatsapp.
      Encontró la versión web, pero si no tienes el móvil, no puedes acceder a la red.
      Me pareció muy poco útil y, en muy poco tiempo, olvidé su existencia…
      Gracias por recordármelo.

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