Archivos Mensuales: mayo 2013

Sugerente Atocha

El principito

A los mayores les gustan las cifras. Cuando se les habla de un nuevo amigo, jamás preguntan sobre lo esencial del mismo. Nunca se les ocurre preguntar:”¿Qué tono tiene su voz? ¿Qué juegos prefiere? ¿Le gusta coleccionar mariposas?” Pero en cambio preguntan: “¿Qué edad tiene? ¿Cuántos hermanos? ¿Cuánto pesa? ¿Cuánto gana su padre?” Solamente con estos detalles creen conocerle. Si les decimos a las personas mayores: “He visto una casa preciosa de ladrillo rosa, con geranios en las ventanas y palomas en el tejado”, jamás llegarán a imaginarse cómo es esa casa. Es preciso decirles: “He visto una casa que vale cien mil francos”. Entonces exclaman entusiasmados: “¡Oh, qué preciosa es!”

Antoine de Saint-Exupery en “El principito”

Me paso la vida hablando de números. De las estructuras que calculo, de los cálculos que hago, de kilos de acero, de flechas, de resistencias, y demás características cuantificables. Hoy voy a cambiar completamente de tercio, para hablar de uno de los trabajos en los que colaboré, de uno de mis hijos favoritos, pero sin números. Sólo es un pretexto. Va entrada ecléctica, sobre características inmensurables de los lugares, que no hay por donde cogerla: Lee el resto de esta entrada

Gaviones descalzos

Gaviones desde lejos

¿Veis un muro de gaviones abollado?

Los muros de gaviones son un invento: Se mete un montón de cantos rodados en una malla metálica y se consigue una especie de paquete de garbanzos envasado al vacío que sirve para contener tierras y que drena muy bien. (Recomiendo echar un vistazo al experimento de Juanjo Rosas, que hacía una viga con arroz empaquetado al vacío).

Las piedras pesan mucho y esto es bueno para que sea estable. Y la capacidad a tracción que tiene toda la malla de acero que las rodea hace que tenga una resistencia razonablemente buena (mucho mejor que si se vierten las piedras sin nada que las obligue a mantener una determinada forma). Se pueden mantener con paredes verticales, pero su resistencia es insuficiente para trabajar a flexión. Lee el resto de esta entrada

Orange

Orange

Personajes que transgreden las normas

Todos asumimos una regla muy sencilla para las compraventas: Quien compra, paga y quien vende, cobra. Si no se entrega el bien o el servicio (lo que se compra o vende) no se entrega el dinero (el precio). Lo aprendemos desde muy pequeños en nuestra sociedad de libre mercado y lo cumplimos a rajatabla como un mandamiento. En todos los sectores excepto en unos pocos territorios sin ley.

Todos tenemos una anécdota que contar de cómo la banca, una compañía telefónica o alguna de las distribuidoras de energía atropelló nuestros derechos de consumidores. Ahí va la mía, para preguntar por qué. Lee el resto de esta entrada

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