La ciudad no es una máquina. (Ni una CPU)

Esta placa base bien podría ser la maqueta de un PAU

Tenía pensado escribir un artículo sobre el urbanismo actual.

Lo escribiría para blasfemar contra todos los dioses del olimpo del urbanismo moderno. Para criticarles por pensar en la ciudad como una máquina, en la que optimizar cuatro variables absurdas, que cualquier aprendiz de programación lineal podría resolver en un ratito.

Y sin embargo no lo voy a escribir, porque alguien ya lo ha escrito.

En vicisitud y sordidez encontré el otro día el artículo que cuenta lo que yo quería contar:

Satán es mi señor (parte I): ¡Tu vida va a ser un infierno!

¿Una ciudad con viviendas y oficinas o una placa base con procesadores y módulos de memoria RAM?

Es un artículo muy recomendable porque explica por qué las ciudades actuales son tan aburridas: Porque Le Corbusier era un tío muy aburrido:

alguien que diseña una ciudad para seres humanos que salen a la calle a pasárselo mínimamente bien debería ser un ser humano que saliese a la calle para pasárselo mínimamente bien.

El artículo alimenta el tópico de que los suizos son aburridos. No me gustan los tópicos, pero no puedo evitar recordar lo que decía el personaje de Orson Welles en “El tecer hombre”:

Recuerde lo que dijo no se quién, en Italia en treinta años de dominación de los Borgia no hubo más que terror, guerras matanzas… pero surgieron Miguel Ángel, Leonardo da Vinci y el Renacimiento; En Suiza por el contrario tuvieron quinientos años de amor democracia y paz. ¿Y cuál fue el resultado? ¡El reloj de cuco!

Dicho de otra manera: En la cultura mediterránea la vida es intensa, la ciudad es un lugar lleno de vida, escenario de la vida en sociedad, de sus fiestas y de sus dramas. No podemos reducirlo al programa de las necesidades de ciudadano varón en edad laboral, que habita en una máquina de habitar en un barrio residencial, que se mete en su vehículo privado para, tras su ratito de atasco, llegar al centro de negocios, y trabajar en su edificio de trabajar, hasta la hora de irse a consumir ocio, previo desplazamiento con atasco, al barrio de consumir ocio, y luego a la cama de su máquina de habitar. Con ésa falta de profundidad de la vida en sociedad, sólo podemos inventar una ciudad de mierda. (Así nos va).

Sí, la boina negra que nos intoxica desde el cielo de nuestras ciudades también es culpa de Le Corbusier: ¿Qué necesidad hay de dividir en diferentes barrios las diferentes actividades humanas? ¿No sería más sostenible fomentar la “vida de barrio” en el que todo está al alcance de un paseo?

El artículo es muy recomendable porque avisa de que en las escuelas de arquitectura no se ha aprendido de los errores y continúa la adoración de Le Corbusier:

Y seguiré considerando a Le Corbuisier como uno de los mayores enemigos de la humanidad (como Platón fue enemigo del pensamiento o Bruno Mattei del cine) ante toda la jauría de licenciados en arquitectura que han tenido que sufrir una media de trece años en esa carrera. No porque sea difícil (las cosas chungas como cálculo de estructuras lo terminan haciendo los ingenieros) sino porque lograr que te laven el cerebro con las ideas de Le Corbusier es un proceso que, por cojones, tiene que tomar su tiempo.

Y cuenta de forma contundente (y sin embargo divertida) lo que ha ocurrido a lo largo del siglo pasado en la teoría y práctica del urbanismo y la arquitectura. Sólo criticaría una cosa a este artículo:

Da igual lo que pensase la gente de bien: los gobernantes hicieron caso al Corbu.

Aunque Le Corbusier no sea santo de mi devoción, no creo que la explicación correcta sea ésa: Los poderes económicos son los que deciden, no se dejan seducir por la prosa de Le Corbusier. Pero como Le Corbusier hacía campaña por un formato de ciudad que permitía hacinar más y más barato, le convirtieron en tertuliano en todos los foros del momento.
No es que unos gobernantes se dejaran seducir por una idea: La idea se gestó a imagen y semejanza de lo que le interesaba al poder…

Resumiendo: Artículo de ovación y vuelta al ruedo que recomiendo encarecidamente. Tiene tres secuelas (hasta hoy):

  1. Satán es mi señor (parte 1): ¡Tu vida va a ser un infierno!
  2. Satán es mi señor (parte 2): ¡Quiero que mi vida sea un infierno!
  3. Satán es mi señor (parte 3): Las 14 mejores películas sobre arquitectura satánica.
  4. Satán es mi señor (parte 4): ¡Elija su PAU madrileño más satánico!

¡Vaya! Al final sí he escrito el artículo que no iba a escribir…

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Acerca de Pablo Nieto Cabezas

Arquitecto

Publicado el 21 febrero, 2011 en Tecnología, Urbanismo y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

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