Cuidado con los Ned Flanders

Ayer me llegó un email del que pego lo esencial y omito todos los datos del remitente y lo irrelevante:

Buenas tardes Pablo, perdona mi intromisión, mi nombre es […], soy […] recién titulado, soy natural de […]

[…]

La cuestión es la siguiente, tengo unos amigos que se dedican al tema de la energía solar y me han encargado un trabajillo que consiste en elaborar un documento o pequeño proyecto que justifique si una nave industrial existente (estructura metálica) y actualmente en funcionamiento aguantaría o no estructuralmente la carga que supondría una instalación de placas solares en cubierta.

[…]

…pero lo que yo necesito es un anexo o documento específico del tema que te comentaba;no se si tú podrías ayudarme…si no te fuera posible no pasa nada, te lo agradezco igualmente. Muchas gracias de antemano Pablo, en espera de tus gratas noticias recibe un cordial saludo.

No es la primera vez, ni la segunda, que un recién titulado que puede firmar estas cosas es llamado por un amigo (o simplemente un conocido) que le pide un papelito con una firmita para sacar adelante una instalación de placas fotovoltaicas (o lo que sea).

El cliente siempre habla como Ned Flanders: “Hola, holita vecinito, necesito que me firmes un papelito” (y contagia esta forma de hablar al técnico) ¿Casualidad? No lo creo…

Al recién titulado que me preguntaba ya le contesté lo que entiendo que debería contener su trabajo: Un análisis de la estructura existente con las nuevas cargas gravitatorias, con la nueva acción del viento y con la nueva acción de nieve; Los paneles pueden producir acumulaciones de nieve, por impedir su deslizamiento o por producir sombras.

Pero además le advertí: No es un trabajillo. Es, como poco, un dictamen y probablemente sea un proyecto, que le convertirá en responsable de lo que pueda ocurrir en el futuro.

Me fascina que funcione tan eficazmente el desprecio del trabajo para bajar los precios. Si el cliente llama dibujitos a un proyecto puede conseguir que un novato baje los precios hasta cotas de miseria.

Un encargo te hace responsable de lo que firmas, lo llames como lo llames es lo que es: Si informas de cómo está la estructura, es un informe (no un papelito) si además calculas, compruebas y llegas a la conclusión de que sí aguantará es un dictámen (no un trabajillo) y si defines cómo se han de disponer paneles y refuerzos es un proyecto (y no unos dibujitos).

Imaginemos un juicio en el que la defensa del técnico pide al juez que no le haga responsable porque lo que hizo en su día no fue un proyecto, si no una colección de dibujitos, una memorieta y con una firmita y el sellito de su colegio profesional…

No cuela, ¿verdad?

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Acerca de Pablo Nieto Cabezas

Arquitecto

Publicado el 18 enero, 2011 en Mondo bizarro y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. 10 comentarios.

  1. Buenas Pablo.

    Felicidades por el blog, muy interesante.

    La realidad es muy tozuda y cuando vienen los problemas, como bien comentas, no entiende de trabajillos.
    Un saludo.

  2. Hay que tener mucho cuidado con las palabras que usamos y con las que nos usan si nos dejamos…

    La manipulación no es otra cosa que el uso fraudulento de las palabras, igual que los famosos “daños colaterales” en lugar de “civiles asesinados”.

    Saludos.

    • Es apasionante el mundo de los eufemismos en una sociedad que se caracteriza por no hacer lo que dice y no decir lo que hace.
      Los daños colaterales son un chiste de mal gusto. Pero hay mil ejemplos terribles de cómo suavizar una realidad cruda:
      Llamamos tercer mundo a los pobres, como si hubiera tres planetas independientes, sin relación entre ellos. Así, la bonanza del primer mundo parece no tener relación con la pobreza del tercero, ni en las causas ni en las soluciones…
      O si no, les llamamos países en vías de desarrollo, como si fuera una situación transitoria y como si fuera posible que todos los pobladores del mundo vivieran como los europeos o los estadounideneses.

      Hay mil ejemplos. Algún día los recopilaré en un post…

  3. Pues si, a mi me pasa algo parecido con las tensiones de trabajo de la cimentación o los empujes en los muros, “a ver, campeón, ¿cuánto le pongo a esto, dos kilitos… uno y medio?”

    Cuando alguien te pide las cosas así es porque no le tiene respeto a nada, ni al conocimiento, ni al cálculo, ni al esfuerzo, ni al resultado. En mi caso, sigo aquello de “contra el vicio de pedir, la virtud de no dar” pero, oye, no sé cómo lo hacen, al final siempre encuentran algún tonto dispuesto a darles -e incluso firmarles- todo lo que piden. Hay gente que no sabe decir que no, es un hecho probado.

    Aprovecho el comentario para felicitarte por el blog.

    Un saludo.

    • al final siempre encuentran algún tonto dispuesto a darles -e incluso firmarles- todo lo que piden

      Al final el tonto es un listo: Les da, les firma y les cobra lo que piden. Arriesgado, poco profesional, pero seguro que vive mejor que tú y que yo: Trabaja menos e ingresa más…

      Aprovecho el comentario para felicitarte por el blog.

      Gracias, el tuyo también es muy interesante. 😉

  4. A mi me pasó algo parecido al poco de acabar la carrera.

    Una vecina del pueblo que tenía que hacer unas obras en su casa y necesitaba montar una grua en la calle fué a mi madre y le dijo: “Mira, que tengo que instalar una grua pero necesita la firma de un ingenero y me quieren cobrar no se cuantos euros, y total, se trata de firmar un papelito… a ver si tu hijo me lo firma y ya le doy algo…”

    Tendría que haber ido a su tienda y decirle: “mira, que tengo que comer y en las otras tiendas me cobran mucho por la comida, a ver si me puedes dar 20 o 30 kilos de cosas de estas para comer que tienes y ya te daré algo…”

  5. Lo lamentable es que los técnicos abandonen las escuelas/facultades con un título habilitante y no tengan conocimiento de la responsabilidad que entraña solo el hecho de ser TECNICO, el caso que comentas en tu entrada aun más grave pues no le han enseñado a calibrar la repercusión que le supone a una estructura la colocación de algo no previsto, pedir un anexo o pepelillo en este caso lo demuestra.

  6. antonia griñan

    mi querido amigo, lo que nos cuentas no deja de ser un acto más de picaresca, por desgracia en estos tiempos que corren son muy habituales, nuestra sociedad a perdido muchos valores éticos, en el ámbito profesional especialmente, esto es una jungla, y todos intentan aprovecharse de los demás para obtener beneficio económico y sobre todo de eludir responsabilidades, por ende, además de un buen título universitario, la experiencia, la sagacidad o la intuición innata de cada uno son herramientas que tenemos que tener muy a la mano.

  7. Fernando Ferrari

    Esa firmita es peor que la del matrimonio, porque no hay divorcio.

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