¿Los eurocódigos son obligatorios?

Los eurocódigos, una buena idea.

La Unión Europea tuvo un día la feliz idea de inventar los eurocódigos: Una serie de normas, redactadas con el esfuerzo común, que versarían sobre cosas que no cambian de un país a otro: Las leyes de la física no entienden de fronteras.

Es una buena idea concentrar el esfuerzo entre todos para conseguir un marco normativo común, que por un lado habría de ser más barato: Si entre todos los europeos pagamos una norma que explique como comprobar las estructuras de acero será mucho más barato (por contribuyente) que si cada país se esfuerza en escribir su norma. Y por lo mismo, debería ser un marco normativo de mayor calidad: Si juntamos todos los cerebros prominentes de un continente, debe salir algo mejor que si juntamos todos los cerebros prominentes de un país.

Parecía una buena idea por el bien común. Pero en vez de encomendarle la misión a alguna entidad pública (por ejemplo a las universidades), se le encargó a un organismo privado; al Comité Europeo de Normalización (CEN). El CEN es una organización privada sin ánimo de lucro.

Conviene destacar lo de privada, es decir, de unos pocos. O dicho de otra manera, los intereses de la organización no tienen por qué coincidir con el interés colectivo, e incluso pueden ser contrarios a éste.

Y conviene aclarar qué es “sin ánimo de lucro”. Ingenuo de mí, pensaba que una organización sin ánimo de lucro era un montón de gente buena que, viviendo de otra cosa, se esforzaba por mejorar algo, a cambio de la satisfacción de hacer las cosas bien, que no es poco. Habrá casos así de bonitos, pero no todo el monte es orégano: Una organización sin ánimo de lucro es aquella que no cotiza en bolsa, no vende acciones, y por tanto no puede enriquecer a unos accionistas que pretenden el lucro a través de poner un dinero y verlo engordar. No obstante, puede estar compuesta por individuos que tengan mucho ánimo de lucro, que trabajen en ella, para ella, y cobren por ello.

Un ejemplo real y claro: Los arquitectos tienen que tener un seguro de responsabilidad civil, y montan una mutua. Cada mutualista puede tener todo el ánimo de lucro que quiera, pero como la mutua no cotiza en bolsa, ni reparte ganancias, es una organización sin ánimo de lucro.

Sus empleados pueden trabajar a cambio de la nómina, y sus directivos podrán lucrarse con sueldos desorbitados, pero la entidad es sin ánimo de lucro.

Volviendo al CEN, la unión europea encargó la redacción de los eurocódigos. No sé a qué acuerdo económico llegaron, si pagamos por ello, o qué ocurrió. El caso es que el CEN gestiona los derechos de distribución de los eurocódigos en exclusiva. En cada país miembro los vende un organismo (en España, AENOR) privado y sin ánimo de lucro.

No habrá ánimo de lucro, pero el precio de un documento para descargar en formato PDF ronda 0,50€/página. A modo de ejemplo, en el momento de escribir este artículo, la “UNE-EN 1991-1-4:2007 Eurocódigo 1: Acciones en estructuras. Parte 1-4: Acciones generales. Acciones de viento”, con 152 páginas en PDF cuesta 64,43€ (IVA no incluido).

Y aquí encontramos el primer encontronazo entre los intereses públicos y los privados. Digo yo que sería bueno para todos la libre circulación de los eurocódigos, libres de derechos de autor.

Bueno, para todos menos para los que viven del CEN o AENOR.

Los eurocódigos no pueden ser obligatorios

Los eurocódigos acabarán siendo la norma de referencia obligatoria en toda la unión europea. Pero no lo son todavía, y además no pueden serlo. La Ley de Régimen Jurídico de la Administración del Estado dice lo siguiente:

Artículo 52. Publicidad e inderogabilidad singular.
1. Para que produzcan efectos jurídicos las disposiciones administrativas habrán de publicarse en el Diario oficial que corresponda.

Es decir, que la obligatoriedad de los eurocódigos sería incompatible con el copyright que gestiona AENOR, porque para que sea una norma obligatoria tiene que aparecer de forma gratuita en el BOE o donde corresponda.

Y un poco antes, y un poco más arriba, la constitución dice lo mismo:

Artículo 9.3. La Constitución garantiza el principio de legalidad, la jerarquía normativa, la publicidad de las normas,

Y sin embargo lo son. El CTE lo dice:

El CTE tiene bastante de su contenido basado (o copiado literalmente) en los textos de los eurocódigos. Ahí no hay problema en convertir en obligatorio el contenido del eurocódigo: Se convierte en obligatorio lo que se hace público.

Pero luego hay muchos párrafos en los que se citan normas ISO, UNE, EN, que no están publicadas en ningún boletín oficial y que tienen derechos de autor. La cita siempre es como el consejo de un amigo: “para justificar esta solución se puede recurrir a este documento”. Y aunque los verbos empleados no suponen obligación, el hecho de no dejar la puerta abierta a otros métodos convierten, de hecho, esas normas en obligatorias: “O recurres a este documento o no puedes justificar esa solución”.

Un ejemplo (hay muchos) es el Anejo D del CTE DB SE-AE, que trata de la acción del viento sobre los edificios. A la hora de presentar los coeficientes de presión dice:

Se permite el empleo de las tablas de coeficientes de presión de la norma EN 1991-1-4, tanto para las formas canónicas no incluidas en este Documento Básico como para los coeficientes globales de fuerza de las que sí están incluidas

Es decir, que los coeficientes de las formas canónicas no incluidas en el DB se pueden recoger de la norma que cita. Si tienes que calcular la acción de viento sobre una construcción con una forma no asimilable a las propuestas en el CTE (sin ir más lejos, no está incluido un muro sin cubierta) puedes ir a la norma EN 1991-1-4. Pero cuando sólo hay un camino para llegar a un destino, cuando no hay caminos alternativos, el camino se convierte en obligatorio.

Además, el CTE, en el artículo 3º de su Parte 1 explica lo que son y qué contienen los Documentos Básicos.

b) unos procedimientos cuya utilización acredita el cumplimiento de aquellas exigencias básicas, concretados en forma de métodos de verificación o soluciones sancionadas por la práctica. También podrán contener remisión o referencia a instrucciones, reglamentos u otras normas técnicas a los efectos de especificación y control de los materiales, métodos de ensayo y datos o procedimientos de cálculo, que deberán ser tenidos en cuenta en la redacción del proyecto del edificio y su construcción.

Ese “deberán ser tenidos en cuenta” convierte en obligatorios unos documentos que no son públicos (y por tanto, no pueden ser obligatorios).

¿Nadie va a hacer nada?

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Acerca de Pablo Nieto Cabezas

Arquitecto

Publicado el 13 septiembre, 2010 en Estructuras, Eurocódigos, Tecnología, UNE-EN 1991-1-4 y etiquetado en , . Guarda el enlace permanente. 8 comentarios.

  1. Repito lo dicho en el blog, excelente entrada.

  2. optimistaescarmentado

    Que verguenza de políticos tenemos. Así estamos…

  3. VERDADES COMO TEMPLOS, TODO EN CIERTO MODO FUNCIONA COMO EN EL OESTE AMERICANO, LA ÚNICA DIFERENCIA ES QUE LOS ATRACADORES SE TAPABAN EL ROSTRO E INTIMIDABAN CON PISTOLAS, Y AHORA, LOS ATRACADORES LLEVAN TRAJE Y CORBATA Y ENCIMA NO NECESITAN PISTOLA, UNA MANERA ELEGANTE DE ROBARNOS.
    ME PARECE GENIAL LO QUE HAS PUESTO PABLO.
    AHORA MISMO ME ESTA PASANDO ESTOY BUSCANDO UNAS NORMAS Y ME OCURRE IGUAL.
    UN SALUDO GRANDE DESDE LUCENA (CÓRDOBA)

  4. Excelente comentario. Lo triste es que, 4 años y medio desde que usted lo publicó, nada ha cambiado, seguimos exactamente igual …. o peor. Es decir, nadie ha hecho nada.

  5. Yo creo que a todos nos ha sorprendido alguna vez que las normas de la industria no tengan la máxima difusión y sean gratuitas, para así cumplir mejor su propósito pero, históricamente, es el modo de financiación de los organismos dedicados a esa labor. Nada es gratis; la cuestión es quién lo paga. Por ser normas de la industria y para la industria, me parece razonable continuar con el método de que pague quien vaya a utilizarlas.
    No es equiparable a otro tipo de normas o reglamentos que todos debemos cumplir, por ejemplo, para circular con un vehículo usando la vía pública.
    Siguiendo en el ámbito automovilístico, también te puedes preparar por libre para obtener el permiso de circulación pero, en la práctica, tendrás que pasar por una autoescuela, aunque solo sea para examinarte con un coche homologado.

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